No tengo costumbre de ver tanta televisión, sin embargo, una noche, mientras pasaba de un canal a otro, entrevistaban a un sacerdote de apellido Oviedo. Él comentaba a la periodista que recordar viene del latín “Re”: volver a, y “Cordis”: corazón. Volver al corazón. Recordar lo bueno, lo bello que ha pasado en la vida. Se lo dije a mis alumnos y alumnas y cuando llegué el sábado al colegio, además de tantos carros y exalumnos que celebraban su Día, vi a uno de ellos que se acercó y me reconoció, a pesar de mis cabellos grises y ya no llevar los bigotes de antes. Pertenecía a la Promoción de 1983. Han transcurrido toda una vida y “este muchacho” recordaba a sus amigos Azabache, Negreiros, Ortiz, Rocha, Seminario y los hermanos Mesía. Algunos de ellos, lejos de la Patria, comunicándose con sus compañeros del colegio en Estados Unidos y apoyándose unos a otros para hacer justicia a las sabias palabras del Padre Isidro cuando decía “Donde hay un Claretiano, hay otro”. Estas palabras se han convertido en un principio de ayuda, amistad, compañerismo para los claretianos que salen de las aulas y se enfrentan a la vida.


Hubiera podido continuar esta maravillosa conversación, pero había que estar en una mesa y controlar los partidos de los exalumnos. Había traído papel y lápiz para esta realización, pero fue difícil debido a los partidos que tenía que controlar como presidente de mesa. Sin embargo, a medida que avanzaba a la cancha N.º 5, vi a dos grandes Maestros que habían sido invitados al Día de los Exalumnos: El Profesor Gonzalo Fernández y Jorge Tovar. Tuve poco tiempo para conversar con ellos. Avanzaba y los rostros de los exalumnos eran familiares, aunque solo recordaba algunos apellidos. Unos me saludaban y otros no. Unos me reconocían a pesar de los años y sin barba o bigote. Lo importante es que estaban contentos y abrazaban a sus compañeros quienes venían desde muy cerca o tan lejos como los países donde ahora residían. Algunos preguntaban por las Promociones y sus compañeros. Ojalá que al año siguiente haya una pizarra que oriente a estos “jóvenes” que venían a reencontrarse con sus compañeros de aula, de Promoción y que si era posible, les permita jugar siquiera, unos minutos de este partido de fulbito que les hacía recordar un momento de sus vidas como colegiales. Otros estaban presentes para reunirse en un almuerzo con sus amigos de la Promoción.

Los que no jugaban, se refrescaban o estaban en la barra de sus equipos. También tengo que mencionar a un grupo de chicas de las Últimas promociones porque nuestro colegio es mixto desde hace varios años. Siempre tan cariñosas como sus compañeros y compañeras de la Promoción 2009 para quienes escribí A mí me llaman Zeus.

Entre los profesores estaba Benjamín Rebolledo, Jorge Gómez, Emilio Acuña, César Náquira, Pepe Novoa, Luis Alberto Sánchez, Mario Miranda, Carlos Ramírez y otros más que en este momento no recuerdo. Tengo que reconocer el trabajo de los profesores de Educación Física y técnicos que desempeñaron muy bien este sábado, en especial, Carlos Ramírez.
Un saludo especial a la Promoción de García Festini a quienes no encontré en este Día tan especial como es el Día del ex alumno claretiano.
¡Qué Dios los bendiga a todos!
Eddy Gamarra