martes, 5 de noviembre de 2013

ENTRE EL DÍA DE LA CANCIÓN CRIOLLA Y EL HALLOWEEN

El jueves 31 de octubre en la mañana,  escuchaba a los amigos sobre qué planes tenían para esta noche.
Las respuestas eran de acuerdo a la edad y al estado civil. Los que tienen de Cuarenta años para arriba se saludaban por el Día de la Canción criolla. Los más jóvenes, entre hombres y mujeres manifestaban que irían al club o a la casa de un amigo o amiga para celebrar el Día de las brujas. Su preocupación sería cómo irían vestidos. Algunas ya habían alquilado su vestuario;  otras, prefirieron comprarlo. Mi compañera…de trabajo lo confeccionó con la ayuda de su madre. Yo le regalé una calabaza y un paquete de caramelos para los niños y niñas que encontrara por la calle con el sonsonete de “Halloween…Halloween”.
Mis amigos de cuarenta para arriba celebrarían con cerveza cusqueña helada y anticuchos, pancitas, choncholí y un pan con chorizo y  bastante mostaza y ají. Cantarán algunas canciones criollas acompañadas de algunas lágrimas por esta canción que reza así: “Yo la quería patita/era la chica más buenamoza del callejón/y Ud. Compadre que me conoce yo soy derecho/que no podía corresponder a su corazón” Espero no haber cambiado la letra, porque más adelante decía: el blanquiñoso que la quería, la abandonó…y ¡Salud!  por aquí…Salud por allá. ¡Qué viva el Día de la Canción criolla!
Las mamás  con niños de meses a diez años, preocupadas por el disfraz de sus angelitos. Listas con sus calabazas y una tiza blanca para marcar en las puertas: Miserable, judío, coñete y de repente alguna maldición con la ayuda de sus mamis. Menos mal que vivo en edificio y veía pasar desde mi ventana a las brujas que gritaban a voz en cuello ¡Halloween…Halloween!
El gran negocio de las tiendas que alquilan disfraces y de las confiterías que vendían caramelos, chocolates, chupetes a granel. Es más, ahora las mamás se disfrazan también y gritan con esa voz que amenazan al padre de sus hijos Halloween…Halloween,.. Ahora vas a ver ¡Pascanita…pascanita! Es la que te voy a dar, ¡Sinvergüenza!
Si vemos todo el desarrollo de esta fiesta importada de Estados Unidos, encontraremos un nuevo elemento en esta parafernalia de globos, calabazas, brujas y bulla: Los ladrones quienes se roban las cámaras fotográficas, celulares, filmadoras y las carteras de las mamacitas que con tanto esfuerzo se prepararon para el 31 de octubre. ¡No es justo!
Los pobres maridos tienen que ahorrar desde Julio para comprar o alquilar vestidos, una nueva cámara fotográfica y una fiestecita que tendrá que realizarse en la casa porque la bebe no se puede quedar atrás de las otras niñas.
Algunas personas de otra religión que no sea la nuestra,  se paseaba por el bulevar de Magdalena gritando a voz en cuello que el Halloween es una fiesta del demonio. Con silbatos y bombos le dicen a la gente de las maldades de Satanás y las brujas malvadas que se han alejado de Dios. La mayoría de las personas que celebran el Halloween son católicas, pero en esos días se olvidan de su religión y que siga la fiesta.
Una vez que pasa el 31 de octubre los que celebraron El Día de la Canción criolla, se levantan tarde, porque las calles están desiertas. Se dirigen al mercado para tomar un jugo de papaya, o tal vez un cebichito con una cervecita bien helada, ”para cortarla”. Si no es de esa manera, podría ser un caldo de gallina o agua helada para refrescarse.

Ya no se acuerdan de Felipe Pinglo Alva ni de las intérpretes de la música criolla. Fue un buen motivo para tomarse unas cervecitas y “mover el esqueleto”, me decía un señor del Callao. Nuestra música criolla que no es conocida por los jóvenes va desapareciendo lentamente como los grandes intérpretes de antaño.

martes, 29 de octubre de 2013

EL MUNDO DE LA ORTOGRAFÍA

Si la ortografía fuera un reino medieval donde los caballeros con sus yelmos, lanzas y corazas, arneses y hachas estarían cortando cabezas a tantos infieles por el simple pecado de no escribir correctamente. Sin embargo, en nuestra época,  con policías, silbatos, motos y tanta inseguridad ciudadana, la ortografía se ha convertido en una falta que no se castiga con la muerte. Los más felices son aquellos que no quieren ver sus errores, pero que han perdido la vista como los personajes de Saramago. “No hay peor ciego que el que no quiere ver”, reza una crítica popular. Las personas no están con el ánimo de corregir. La ortografía, para ellos se ha convertido en un danzón popular y trasnochado que cuando me atrevo a cantar a mandíbula batiente los errores que tenemos y que están a la vista de todo el mundo, más de uno se irrita y ruega por mi desaparición.

Recuerdo a Ilya Ehrenburg, un escritor ruso que solía decir: “Podrán fusilar mi cuerpo, pero no podrán fusilar mi espíritu”.                 Me costó bastante que le pusieran a “tú” la tilde. Ahora que estamos de fiesta podemos decir con propiedad: “Claret, un joven como tú”. Se ve más hermoso y más valioso, porque la expresión se convierte en auténtica, original.

A pesar de mis ojos cansados, todavía logro leer en la entrada del colegio “Buzon de quejas y sugerencias”. El color es rojo y llama la atención, no tanto por el color sino por el error. La palabra “buzón” como palabra aguda terminada en “n” debe llevar tilde, pero no está. El buzón es bonito, atractivo para todas las personas que ingresan al colegio o esperan a sus hijos a la hora de salida; sin embargo, no le han puesto la tilde. No creo que el sol o el frío hayan  contaminado nuestros ojos y no ubiquemos al pobre buzón desprotegido de una tilde y de la mirada crítica de este mortal.

¡Qué diría el Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha! Quien se vería obligado por las circunstancias entre atenuantes y agravantes a  continuar con  la meliflua expresión de “Caballero de la triste figura”. Regresar al mundo de la Edad Media y subir a un Rocinante para andar por los caminos de Inicial y” desfacer entuertos”  ortográficos hasta ubicar entre los molinos de viento que alimentan la fantasía de nuestros niños , un genio maléfico que le arrebató la tilde a una Sala de usos múltiples, toda vez que las palabras esdrújulas como “múltiples” , llevan tilde sin excepción.

Ayúdenme amigos y amigas de la ortografía a ubicar estas palabrejas y darles una escritura correcta o una tilde nobiliaria para defender como Don Quijote la legalidad de la ortografía en un mundo de ciegos y sordos donde cada uno de nosotros quiere ver lo que le conviene ver.

                                                                                                                                            

Don Lucas

jueves, 24 de octubre de 2013

LA FIESTA INSTITUCIONAL



                                               INTRODUCCIÓN
Cuando llegué al    Reserclub, hacía frío y el hombre encargado de la puerta de entrada me dijo si era del Claretiano. Le contesté que sí. Después que me hizo pasar, subí al lugar donde iba a ser la cena. Una alfombra roja partía desde el final de la escalera e ingresaba por una arco de flores blancas y azulinas al Salón formal.
Cuando miré tanto a la derecha como a la izquierda, observé las mesas y las sillas,  que estaban adornadas con un lazo azulino. Las sillas metálicas doradas alrededor de la mesa redonda me recordaban a los caballeros del Rey Arturo y la mesa redonda. Estas mesas tenían un mantel con bordados azulinos con fondo crema. En el centro un arreglo floral de color blanco azulino. Además de los vasos, cubiertos y servilletas, dos regias botellas de vino tinto semiseco por mesa custodiaban las mesas En la etiqueta del vino Claret y Clará, estaba la designación de los 79 años de vida institucional y otros datos importantes de nuestro colegio.
El primero en llegar entre los invitados fue el profesor Luis Alberto Sánchez. La dama de la recepción llevaba un vestido azulino lista para atender a los invitados. Los otros dos con camisa negra y rosada acompañábamos a Kelly para que todo saliera bien. La comisión ya estaba esperando a los demás. Los mozos, listos para iniciar el reparto de las botellas de champán. Las luces con el logo de nuestra Institución se proyectaban sobre las paredes posteriores a la mesa de los Directivos. También llegó nuestro subdirector  Secundario José Novoa. Cabe destacar que la primera mujer invitada que arribó a nuestras tierras fue Teresita, la profesora de Matemática.
Las mujeres estaban bellas y radiantes y nuestros compañeros, bien vestidos. No

 faltaba más. Era la cena institucional. Mientras esperábamos al Padre Director, los entremeses se repartieron y estaban exquisitos. Bien valía la pena pedir repetición. El Padre Ronel encantado con las cuatro tortas que servían de adorno con una fuente mágica azulina se alistó para una foto del recuerdo. La bella Katherine era la fotógrafa oficial del reino. Entre tanta belleza, Estaban las chicas de Inicial, las   nuestra directora del diario “El faro claretiano”, las matemáticas Rocío, Laura, Olga; el grupo que bailó, cantó y se divirtió hasta el final de la fiesta: Leidy, Sofía Raquel, Yovanita, Sofía Ramírez, Elizabeth Sanes. Entre las chicas de Inicial vimos a Molly, Maggi, Carla, la bella subdirectora que bailó como nunca y un buen grupo de profesoras  entusiastas de Inicial,   cuyos nombres no recuerdo en este momento.
Entre los invitados más amenos estuvieron César “Chalaca” Gonzales, César Bejarano, bailarín empedernido, Andrew, Pinto, Héctor Ausejo, Richard, Élber, el gran Felipe y tantos otros que hicieron de la fiesta un éxito.
                                               EL BRINDIS
Este fue un momento emotivo porque se premió al profesor Jorge Díaz Saldaña que cumplía treinta (30) años de servicio. Igualmente la Señora Carmen Rosa Ríos García. Ambos recibieron una placa recordatoria por sus años de servicio, además del aplauso y reconocimiento de los trabajadores de la Institución. El profesor Díaz agradeció al colegio a través del Padre Ronel y dio paso a los profesores que cumplían veinticinco (25) años de servicio. Entre los profesores que cumplen los 25 años tenemos a Luis Arévalo Lícito, Ricardo Campos Reymundo, Jorge Gómez Silva y el profesor Ýlder Mendieta, quien no estuvo presente por encontrarse delicado de salud.
Como es política del colegio reconocer a todas aquellas personas que nos apoyan en esta gran misión de servicio a los más necesitados, tuvimos como invitadas
a las ex madres de familia que durante 25 años ininterrumpidos realizan una labor silenciosa en coordinación con Pastoral. Estas distinguidas madres son:
Sra. Carmen Torres de Corzo
Sra. Cristina Silva Araujo
Sra. Zoila Dávila Agüero
Sra. Pilar La Rosa Ugaz
De igual manera, se reconoció a la Sra. Dora Jamanca Mejía que cumple doce años en este grupo valioso. La familia claretiana aplaudió a las ex mamás y el Padre Director entregó a las madres una placa recordatoria (25 años) y un diploma de agradecimiento a la sra. Jamanca.




                                                    LA CENA
Las copas de pisco souer y algarrobina estaban agradables y abrieron las puerta para que las brochetas  de pollo, carne con choclo degranado y camote satisficieran los paladares más exigentes.
Con el arroz con puré al vino tinte, y asado se remojó con el vino Claret y Clará, además de agua, gaseosas y para satisfacer la sed después de bailar, cerveza Trujillo.
Toda buena cena cuenta con postre y para postre un exigente cheesecake de sauco. Además, para recordar los buenos tiempos de cuando éramos niños, nada mejor que una buena porción de torta o queque inglés. Algunos que preferían una cervecita helada, no quisieron torta, así que nuestras amigas salieron premiadas, en especial, las que se quedaron hasta el final. Tres o cuatro porciones es un regalo de San Antonio María Claret. ¿Por qué no?
La anécdota de la cena institucional fue la placa recordatoria que la trajo la Señora Marina, la llevaron Eddy y Francisco, se la pasaron a Kelly. Ella se la entregó al Padre Ronel y el Padre le dio a los profesores que cumplían años de servicio. Lo cierto es que Ýlder no vino y la placa quedó en una esquina del carrito que repartía las bebidas y las comidas. Pasaron las horas, el profesor Pepe Novoa me dijo que no me preocupara, nos fuimos la mayoría y los últimos en retirarse recibieron de uno de los trabajadores del Reserclub el recuerdo de Ýlder que estaba solo como el arpa de Gustavo Adolfo.
El lunes por la mañana, una profesora me dijo que lo tenía Richard; Este dijo que lo tenía ella; la profesora se lo pasó a Richard y al final lo tenía mi amigo Héctor y ahora ¿Quién lo tendrá? …El Gran bonetón.
Agradecemos a Juan Francisco, Kelly y a todos aquellos que hicieron posible la realización de nuestra cena institucional.

                                                                                              Don Lucas
















domingo, 13 de octubre de 2013

Los muchachos de ayer…los hombres de hoy



El sábado 12 de octubre llegaba en taxi al colegio Claretiano. Era más o menos las diez de la mañana. Hacía un poco de frío. Menos mal que llevaba mi compañera de invierno y frías primaveras: la chalina. En la puerta de entrada estaba un grupo de señores de aproximadamente 56 a 58 años. La mayoría de ellos con terno, el cabello cano, altos y bajos, gordos y flacos. Algunos me confundieron con un integrante más de la Promoción 33 (1973). Me sentí contento, porque al menos no me veían tan viejo, y eso que estaba con bigote y barbita.
Estos muchachos de ayer cumplían nada menos que CUARENTA AÑOS que habían dejado las aulas claretianas y este día estaban en su mayoría juntos otra vez. No les llegué a enseñar a todos, pero sus rostros se hacían familiares aunque no recordaba el apellido de todos. Algunos más efusivos me daban sus apellidos y como todos, muy respetuosos por el solo hecho de saber que era un profesor claretiano. Allí estaba Botto Cahuas, quien saludaba con cariño a sus profesores. Igualmente teníamos a Arias Minaya, García Festini, Pérez Silva, Chuquipiondo, el travieso Lorenzetti, el futbolista Benavides, el basquetbolista Rivarola, Butrich, el estudioso,  con quien trato de conversar desde hace tres años, pero se hace difícil. Siempre presente las figuras de Ambrosini y Villar, directivos de la Promoción y el no menos famoso
, “Chalaca” González, exalumno y profesor del colegio. Nunca he visto a una persona que quiera tanto a sus compañeros de Promoción como César-ese es su nombre- y me parece tan grandioso y saludable que lo manifiesto en este artículo.
Ya estaban todos los profesores: Juan Esquerre, Miguelito Deustua, mi hermano Jorge Tovar, Luis Sánchez Rettis “Chicho” para sus exalumnos, el profesor Jorge Gómez-exalumno claretiano- y gran gestor del encuentro de las diferentes promociones de nuestro colegio. También llegó el profesor Leopoldo Merino y su señora esposa. La mayoría de ellos ya no labora en nuestra institución y tengo que reconocer que faltaban otros profesores como Benjamín Rebolledo, Teodoro Carrascal, Jorge Pando y Huguito Díaz.
La Santa misa fue emotiva y digna de recordar. Estaban el Padre Ronel y el Padre Antonio Manzén. Las palabras de ambos llegaron a los exalumnos con cariño, con reconocimiento y como una luz para todos aquellos que cumplían cuarenta años. Los exalumnos de la Promoción 33 participaron como si fueran los chicos de antes y a la hora del abrazo de la paz, fue un momento muy emotivo entre todos ellos y nosotros sus profesores y los Padres Claretianos. Se escuchaba en la capilla estas palabras maravillosas QUE LA PAZ SEA CONTIGO. No era una expresión más. Todos la necesitamos para poder vivir tranquilos con nuestro cuerpo y con nuestro espíritu.
Después de la eucaristía, nos dirigimos al tercer piso,  al auditorio. Subían las escaleras abogados, profesores, militares de alta graduación, empresarios, ingenieros, médicos, trabajadores de diferentes áreas, compañeros, amigos, hermanos. Iban a la clase del recuerdo, después de quince años. Tuve la suerte de estar allí, cuando ellos cumplieron veinticinco años. Piérola volvió a estar presente en la clase del recuerdo y la memoria del profesor Leopoldo Merino, también. Este profesor emblemático-según palabras de uno de sus exalumnos- destacó la vida y el hecho de cometer errores, pero también nos dijo que siempre habrá el día de mañana una oportunidad para resarcirse y nunca será tarde. Don Nicolás de Piérola tenía aproximadamente la edad de nuestros contertulios cuando se dio cuenta que se había equivocado.
El profesor Merino exhortó a los estudiantes de la Promoción 33 a ser agradecidos con sus padres y en la parte final llamó a César “Chalaca” Gonzales para que a través de un abrazo represente el cariño que le tenía a todos los exalumnos de la Promoción que habían cumplido CUARENTA AÑOS de haber dejado las aulas de su querido colegio Claretiano. Con emoción cantaron el Himno del Colegio Claretiano.
Después de las palabras de Villar y Ambrosini, nos tomamos fotos en el patio principal. Las bromas estuvieron presentes como si fuera hace cuarenta años. Después, nos  dirigimos a la Sala España donde fue el almuerzo . Los exalumnos estaban alegres. Recordaban los buenos momentos de antaño. Dieron gracias al cielo por haber traído a la vida a su amigo Hermoza a quien tenían por desaparecido y hasta le habían puesto una cruz en la placa de la Promoción. Ni corto ni perezoso, Hermoza fue a borrar aquella cruz que lo sindicaba como fallecido. No sé si Manu Chao le dedicó esta canción a Hermoza, pero allí estaba este muchacho fumando la pipa de la paz, cigarrillo tras cigarrillo.

La comida fue agradable, el vino, también. Los “chicos” de la Promoción 33 pasaron un video donde ellos cumplieron 25 años (Bodas de plata) y se veían muy jóvenes, nosotros también. Muchas fotos se tomaron para recordar este día en que los exalumnos de la Promoción que llevó el nombre del Sr. Profesor Augusto Ostolaza Novoa, rendían honores a sus maestros y a sus grandes amigos y compañeros como Rudy Barrientos. Nosotros nos retiramos y dejamos a nuestros exalumnos que seguían recordando aquellos buenos momentos que vivieron desde que eran pequeños. Quiero cerrar este artículo con el título de la película de Ettore Scola: NOS HABÍAMOS AMADO TANTO (C  ´ERAVAMO TANTO AMATI).

EL AVIONCITO

La mañana como todas las de esta primavera  gélida, llegué al colegio muy temprano, gracias a Chicho que me trae en su coche. Empecé a mirar mis libros que están en un estante cerca de la mesa donde trabajo y a medida que pasaban los minutos, llegaba Hilda, Ýlder, Melissa y Lisset. Después arribaban Carola, Cecilia y otros compañeros que frecuentan la Sala de profesores. De repente, suena el timbre y nos dirigimos a la capilla. La siguiente estación es el coliseo. Nos vamos  allá. Están casi todos: Inicial, Primaria y Secundaria. Empiezan las dinámicas que nos mantienen despiertos. Yo estoy un poco dormido porque me pasé casi toda la noche leyendo Juego de tronos. Sin embargo, veo a todo el personal contento. El trabajo de Abelardo y su equipo nos mantiene como el té de Chandragupta, es decir, despiertos. Escribo en primera persona plural, pero, en verdad, yo bostezaba a cada rato, no porque me aburría, sino por las razones expuestas y mi fascinación por el sueño.
Los juegos de colores nos ubicaron en diferentes grupos. Yo pertenecía al grupo marrón y había grupo de diversos colores como el azul, rojo, amarillo, verde, etc. Espero no confundirme, pero en mi grupo estaba Katherine, Jorge Díaz, Edel, Jorge Pacheco, Danny y alguien más. Nos dieron en un sobre fragmentos en hojas blancas sobre la vida del Padre Claret. Nos sentíamos un poco avergonzados  por no recordar con certeza las fechas importantes en la vida de nuestro santo patrono. Sin embargo, recursos son recursos. Ya teníamos el papelógrafo y lo doblamos en dos partes. Nos dieron un plumón y a trabajar se ha dicho. Luego de un silencio por nuestra ignorancia nos pusimos a trabajar. La tecnología no está por gusto y avanzábamos como los otros grupos y estuvimos entre los últimos al entregar los papelógrafos. Estos fueron intercambiados por otros grupos. Nos dieron el trabajo del grupo Arco iris que obtuvo la nota dieciocho. A nosotros nos pusieron dieciséis. Algo es algo dijo el gemelo de Percy.
Enseguida nos dieron los materiales para construir un reloj, mejor que los que tuvo Montesinos con el dinero del pueblo y superior a los relojes que muestra orgulloso a la prensa Jefferson Farfán. Nuestro reloj era mágico y estaba hecho con amor, coherencia, diálogo y eficiencia. De un momento a otro, empezó a caminar de acuerdo a las citas que nosotros teníamos que planificar con las personas. Las citas eran tanto en la mañana como en la noche. No tenía idea qué iba a ocurrir, pero en mi somnolencia trataba de adivinar qué estaba pasando, porque el reloj caminaba y caminaba. Cada uno tenía su reloj. Todos eran bellos y puso a la gente en movimiento. Nuestro mundo avanzaba con preguntas y respuestas. Después de un buen tiempo, terminamos y después recibimos la orden de comunicarnos con los demás a una hora señalada. Fue fabuloso porque entre las citas que iba a realizar estaban personas con quienes-en su mayoría- nunca había tenido una conversación valiosa, importante. Nuestra población en el trabajo, se convierte muchas veces indiferente o fría como las metrópolis, pero gracias al reloj mágico de Abelardo, sucedió. Yo no suelo conversar con las personas que no están tan cerca a mi entorno. Me considero un solitario, por naturaleza a quien le agrada observar el mundo, después de haber visto el mío. Agradezco a Dios que me ofreció la oportunidad de dialogar con Teresa, Zoila, Guisella, la hermana de Abelardo, Gianinna Pascua, Jorge Matta y Carola. Ellos y ellas bien se merecían un paseo en avión.
El mundo mágico continuaba y nos dieron la oportunidad taumatúrgica de crear aviones. Se hicieron los aviones más bellos que la fantasía de un niño pueda crear, pero, nunca hice aviones. Lo más probable es que haya estado leyendo cuentos de hadas que me regalaba mi padrino. A pesar de ello, me atreví a construir uno para pasear a mis contertulios y a mis amigos más cercanos. Usé mis dedos torpes y mirando a la derecha e izquierda trataba de robar alguna idea para construir este avión. Cuando era estudiante de la Universidad de Trujillo, escuché a González Viaña, escritor, quien nos comentó a un grupo de amigos que cuando estuvo en prisión, por razones políticas, en la soledad de su celda se dedicó a dibujar en la pared  rieles, después dibujó coches, al final dibujó una locomotora, la encendió, se subió a uno de los coches y se fue de la prisión.
Cuando nos pidieron que lanzáramos los avioncitos, la gran mayoría echó vuelo y se deslizaron por los diferentes espacios del gran campo de aterrizaje del Coliseo claretiano. Mi pesado avión apenas tomó vuelo y se precipitó a tierra. Cada uno/a tomaría un avión, escribiría su nombre en una de las alas  y  lo lanzaría para que continúe su vuelo. Nadie quiso tomar el mío,  sin embargo, tuve la ayuda de una excelente constructora de aviones que recibió con cariño mi avión y lo echó a volar. Este avioncito con la ayuda de Katherine y otras personas, se sintió importante y estaba orgulloso de los nombres impresos en diferentes partes de su estructura. A medida que pasaba el tiempo, había más nombres y como el avioncito tenía espacio para todos, aterrizó y me pidió que invitara a las personas comprometidas a través de su nombre. Casi todos los que pusieron sus nombres en él, subieron al avioncito, menos una persona que respondía al nombre de Anita. Investigamos entre todas las Anas y la ubicamos en Inicial. Era la
hora de partir, bendecimos a la disidente y nos elevamos y desde lo alto vimos a varios trencitos cuyos pasajeros iban felices y contentos de haber pasado una jornada de felicidad.

                                                                                          Don Lucas

miércoles, 2 de octubre de 2013

LA CONFIRMA

Así la llaman los chicos, en este caso mis muchachos y muchachas de Cuarto año de secundaria. Ellos y ellas se identifican con La Promo 74. Una manera tan coloquial de llamar a las cosas sin provocar animadversión. Sábado 28 de setiembre entre el invierno malhadado que no se quiere ir y la primavera de Botticelli que espera el cambio.
También estaban los chicos y chicas de Tercer año de Secundaria. El lugar de la ceremonia era el coliseo del Padre Claret y había que llegar temprano. Con todo el problema vehicular, muchos llegaron temprano y otros-yo estoy entre ellos- llegaron tarde.
Después de tomar el taxi, ingresé por la puerta principal y tenía , por si acaso, la tarjeta de invitación que me dio Priscila, ya que ella me invitó, además de las madres del Comité de aula de Cuarto C. El patio estaba lleno de carros y me crucé con Bazalar, el campeón de Matemática y Collin, uno de mis personajes novelescos. Ellos me saludaron y se dirigían en sentido contrario. Después de leer sus bellas composiciones, sé qué problema tenían que menos mal, lo solucionaron y me lo contaron. No lo digo, porque es como un secreto de confesión y que yo respeto.
Cuando llegué al coliseo, había mucha gente en la gradería:  las chicas y chicos de Cuarto año, estaban con sus padrinos o madrinas. Ahora que he leído sus composiciones sobre la ceremonia de la confirmación, estoy enterado que algunas madrinas y familiares de mis chicos, no regresaban de la peluquería a tiempo y también sé que algunas madrinas llegaron cuando los confirmantes o confirmandos esperaban nerviosos su presencia.
Fue tan emocionante cuando yo ingresé al coliseo, no sabía dónde sentarme y mientras avanzaba, ellos y ellas se percataron de mi presencia y me pasaban la voz. Ana Lucho fue una de las primeras, también Sebastián Alarcón y tantos otros. Cuando seguía indeciso, se presentaron ante mí Silvana y Priscila. Me Calmé y recibía el saludo de muchos padres de familia que estaban en la gradería. Después, las chicas se retiraron a sus lugares en el centro del coliseo y decidí subir a la parte más alta para observar a mis alumnas y alumnos. Si yo pudiera mencionar a todos, sería maravilloso, sin embargo, por los detalles mencionaré a algunos. Una de ellas tenía los zapatos de color azulino. Eran tan altos que cuando se le cayó de las manos unos papeles, tuvo dificultad en levantarlos. Eran como diez centímetros que había crecido Harally y que había dos posibilidades: o quitarse los zapatos para poder alcanzar el papel o pedir ayuda. Al final, realizó un gran despliegue de movimiento elástico y recogió su papel.
La mayoría de las chicas habían crecido tantos centímetros que yo a su lado me sentía como un habitante de Liliput. Lo más gracioso era verlas caminar. Sus pasos era con el temor de caerse. La mirada al suelo. No había “collette”. Estaban contentas con su cabello largo. La mayoría de las muchachas con las uñas pintadas de diferentes colores y matices. Los chicos, más serios. Algunos como Velarde llevaban el mismo corte de pelo que su padrino. Otros como Juan Valdiviezo escogieron a su profesor como padrino. Bien por Juan porque había escogido a un artista que también fue mi alumno.
Entre los padres de familia reconocí a varios de mis compañeros de trabajo como Ýlder Mendieta, Luis Valdiviezo y otros. Estaban presentes, además de nuestro Padre Director, los Padres claretianos Daniel, Ricardo y el Obispo Auxiliar de Lima Raúl Chau(espero no haberme equivocado con el cargo y con el nombre). Nuestra administradora Marina Gonzales y el Coordinador Luis Alberto Sánchez estaban en la ceremonia, también
La ceremonia fue larga y valiosa. Cuando nuestros alumnos y alumnas salieron en compañía de sus padrinos y se acercaban al Monseñor, la emoción de los chicos y chicas era intensa. Ellos y ellas me lo han contado. Se sentían otra persona, diferente, con ánimo de cambiar y eso esperamos todos. A pesar de que no veo tan bien de lejos divisé a Emi Nako, Angela Torres, Luciano Gárate, Pedro Quispe, Miguelito Quispe, Romina Ticona, Luciana Gonzales, María de Fátima Silva-Santisteban, Marianita Tello, Rocío Chapilliquén, María Jimena Chumpitaz y muchas más.
Escuché el testimonio de César y Tanger. ¡Maravilloso! …Tuve la oportunidad de leer muchos testimonios; uno de ellos, el de Murillo, a quien yo llamo con mucho cariño “Tanger”. Sencillamente maravilloso, coherente, de mucho sentimiento y corazón que al momento de retirarme a mi casa, miré al cielo y le di gracias a Dios por haberme dado alumnos y alumnas como los estudiantes de la Promoción 74, con sus virtudes y defectos y con el ánimo de cambiar para ser mejores para sus padres, familiares, sus profesores, amigos y para este “ viejito de sombrero que nos habla de todo” como lo cuenta Harold en uno de sus exámenes, con mucho respeto y cariño como el que yo les tengo a todos ellos y ellas.


Eddy Gamarra

lunes, 30 de septiembre de 2013

GATZ NE SNEDREVA

La primera vez que vi esta expresión, no significó nada para mí. La encontré en un libro que hojeaba en la Feria del Libro. Ya había comprado los cinco tomos de la obra de Joseph Conrad. No tenía dinero y como todavía era  temprano, revisé algunos libros, entre ellos aquel que tenía esta expresión: “Gatz ne snedreva”. Como muchas personas, tal vez no le di importancia. Lo cierto es que hace dos semanas, llegó a mis manos algunos libros para que los revisara. Eran más de cien libros. ¿Cómo escoger tres? Mis amigos que tenían la misma función de revisar, escogieron libros de acuerdo a su interés. Leidy buscaba libros con personajes mitológicos o niños. En el caso de Wilson, los libros de secretos milenarios o esotéricos eran parte de su interés. Vera buscaba libros de amor y Sofía, el mundo fashion en la juventud europea.
Las palabras tienen un significado poético, misterioso y encantador. Me he encontrado con varias de ellas que a través de mi vida estuvieron cerca de mi mundo ficticio y que constituyeron un cordón umbilical entre la realidad y la ficción. Tal vez la primera de ellas fue esta expresión que encontramos en los cuentos de hadas como “Había una vez…” o el Once upon a time que encontré en los pequeños libros de Inglés que leí hace algunos años.
Cuando estaba en los primeros años de Universidad en la ciudad de Trujillo, un amigo brasileño que

 
me prestó los libros de Jorge Amado, me obsequió una bella palabra que él llamaba “Saudade” y que la llevé conmigo, como Bías de Prienne, cuando el enemigo le preguntó “dónde estaban sus riquezas”. Saudade me ha acompañado durante mis años de bohemia y de estudio de instrumentos musicales. Todavía la pronunció como si fuera una fórmula mágica cuando veo que el “tiempo pasa, nos vamos haciendo viejos” (según la canción que escuché a Mercedes Sosa).

Cuando la bohemia se fue de mi vida y los cabellos se tornaron grises, recordé una bella expresión de un sabio hindú y que suelo escribir en las hojas de mis estudiantes: “Sarve sukhena bhavantu” (que todos sean felices). Esta es otra del grupo de palabras que me gusta pronunciar y me da una paz espiritual y la repito al viento para que él se encargue de llevar a los demás el Sarve sukhena bhavantu de mis años de estudio de cosmobiología y ciencias esotéricas.
La magia del cine me presentó a Ettore Scola y este Director o regista nos regaló C´ERAVAMO TANTO AMATI (Nos habíamos amado tanto) que es un canto a la amistad y un reconocimiento al maestro (Vittorio de Sica). Esta maravillosa expresión se las doy a los chicos de la Promoción 74 para que la tengan consigo y encuentren a su vida un sentido bajo la atenta mirada de Dios.
GATZ NE SNEDREVA está en una de las novelas de Jordi Sierra i Fabra. Esta novela nos cuenta de un corresponsal de guerra en algún pueblo de la ex Unión Soviética donde la ambición de uno de los países más poderosos de esa geografía pretende destruirlos a todos, pero la defensa de aquel pueblo está presente en los hombres y mujeres, en los ancianos y los niños. Ellos, en especial, los niños saben que van a morir aplastados por las máquinas de guerra de su invasor, pero no huyen, se enfrentan.
Los niños como Milo son los guías de los corresponsales de guerra porque conocen las ciudades

destruidas como la palma de su mano. En aquel lugar, la vida no vale nada y la mejor manera de vivir es morir por su pueblo. El corresponsal les da a los niños la opción de huir en un helicóptero y salvar su vida y como respuesta recibe esta expresión GATZ NE SNEDREVA, que significa VIVE POR NOSOTROS. Ellos seguirán enfrentándose al poderoso invasor, porque aquel lugar es su pueblo. Ese lugar podría ser Chechenia, Kósovo, Timor Oriental, Bosnia, Siria , Egipto y tantos otros lugares donde no se puede vivir en PAZ.

Esta lectura que suena como En un lugar llamado guerra,  traía a mi memoria la historia de los niños cercanos a nuestro entorno, que luchan por vivir y que la muerte nos arrebata y que la oración nos da fuerza para que las cosas sean diferentes así sea un hijo, un alumno, un nieto, un padre o un mortal que está cerca a nosotros y que al final de su existencia y su agonía, que en griego significa lucha, nos diga algo parecido a los niños de esta novela de Jordi Sierra i Fabra: GATZ NE SNEDREVA (Vive por nosotros).